Cooperativismo y Desarrollo, enero-abril 2026; 14(1), e971
Editorial
La gestión pública de la calidad de vida a escala municipal como herramienta fundamental para identificar brechas de bienestar
Public management of quality of life at the municipal level as a key tool for identifying gaps in well-being
Gestão pública da qualidade de vida em nível municipal como ferramenta fundamental para identificar lacunas de bem-estar
Yamilet Mirabal Sarria1
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yamim@upr.edu.cu
1 Doctora en Ciencias Económicas. Profesora Titular de la Universidad de Pinar del Río "Hermanos Saíz Montes de Oca". Facultad de Ciencias Económicas. Centro de Estudios de Dirección, Desarrollo Local, Turismo y Cooperativismo. Cuba.
La gestión pública de la calidad de vida a escala municipal constituye uno de los ejes fundamentales del desarrollo territorial contemporáneo, en la medida en que los gobiernos locales se configuran como actores estratégicos en la identificación, planificación e implementación de políticas orientadas al bienestar de la población. En el contexto actual, caracterizado por transformaciones económicas, sociales y ambientales cada vez más complejas, la administración pública local enfrenta el desafío de diseñar estrategias de gestión que integren dimensiones económicas, sociales, culturales y ambientales, con el propósito de elevar los niveles de bienestar y satisfacción de las necesidades de la ciudadanía (Mirabal Sarria & Torres Paez, 2018; OECD, 2020).
Diversos estudios recientes han señalado que la calidad de la gobernanza local constituye un factor determinante en la percepción de bienestar de la población, ya que influye directamente en la eficiencia de los servicios públicos, la transparencia institucional y la confianza ciudadana en las instituciones. En este sentido, los gobiernos locales desempeñan un papel clave en la promoción de políticas públicas que contribuyan a mejorar las condiciones de vida de la población y a fortalecer la cohesión social en los territorios.
El concepto de calidad de vida ha sido ampliamente asociado al desarrollo económico y social, constituyéndose en una categoría analítica central para la evaluación del bienestar de las sociedades contemporáneas (Covas et al., 2017; Osorio, 2016; Tonon, 2010). No obstante, investigaciones recientes han profundizado en su carácter multidimensional, señalando que la calidad de vida depende de la interacción entre factores económicos, sociales, ambientales e institucionales que influyen en el bienestar general de las personas (Brodny et al., 2024; Stiglitz et al., 2018).
A pesar de los diferentes enfoques desarrollados en torno a este concepto, se evidencia un cuestionamiento creciente a los modelos tradicionales de desarrollo que priorizan el crecimiento económico como indicador central del progreso social. Dichos modelos, consolidados a lo largo del siglo XX, han generado en numerosos contextos impactos ambientales negativos, desigualdades sociales persistentes y procesos de exclusión que limitan el acceso de amplios sectores de la población a condiciones adecuadas de bienestar (Sachs et al., 2023; UNDP, 2022).
A partir de la década de 1940, los temas asociados al progreso social o desarrollo adquieren mayor relevancia en las agendas públicas de los gobiernos, particularmente en América Latina, lo cual posibilita comparar los logros alcanzados por los diferentes países en variables como el empleo, la productividad y los efectos de las crisis económicas. En este contexto se introducen indicadores como el Producto Nacional Bruto para medir el valor de la riqueza generada por una nación en un período determinado, promoviendo posteriormente el desarrollo de indicadores sociales y económicos destinados a estimar los niveles de crecimiento y desarrollo.
En la medida en que el concepto de desarrollo fue evolucionando, se comenzó a reconocer el papel estratégico de los espacios locales en los procesos de transformación económica y social. En consecuencia, las estrategias de desarrollo comenzaron a contextualizarse en función de las características territoriales de los espacios donde se implementan (Pike et al., 2020). Desde esta perspectiva, los territorios se conciben como espacios donde convergen dinámicas económicas, sociales, culturales e institucionales que condicionan las oportunidades de desarrollo y el bienestar de la población.
La calidad de vida se concibe, por tanto, como una expresión del desarrollo humano. Esta visión ha sido respaldada por diversos organismos internacionales, entre ellos las Naciones Unidas, que en la Declaración del Milenio del año 2000 establecieron el bienestar de la población como una prioridad fundamental de la agenda internacional de desarrollo (Naciones Unidas, 2000). Actualmente, la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible refuerzan este enfoque al promover modelos de desarrollo centrados en las personas, la sostenibilidad y la reducción de desigualdades (Sachs et al., 2023).
Desde diferentes disciplinas, la calidad de vida ha sido analizada considerando tanto factores objetivos como subjetivos que influyen en la percepción del bienestar de la población. En este sentido, estudios recientes destacan que la evaluación de la calidad de vida debe integrar indicadores socioeconómicos, acceso a servicios públicos, condiciones ambientales, seguridad, participación ciudadana y percepciones subjetivas de bienestar (Dobrowolska & Kopczewska, 2024; Dorling, 2013).
El enfoque público de la calidad de vida tiene su punto de partida en la concepción multidimensional que debe asumirse desde la gestión gubernamental. En este marco, la administración pública debe desarrollar mecanismos que permitan identificar de manera permanente las necesidades de la población y evaluar la efectividad de las políticas implementadas.
En correspondencia con esta perspectiva, diversos autores coinciden en señalar que la administración pública no puede asumir que conoce plenamente las necesidades sociales, dado que estas evolucionan constantemente. Por ello, resulta imprescindible incorporar mecanismos participativos que permitan recoger la percepción de la población y fortalecer los procesos de toma de decisiones públicas (Fung, 2015).
La participación ciudadana constituye, además, un componente esencial de la gobernanza local, al facilitar el diálogo entre la ciudadanía y las instituciones públicas, fortalecer la legitimidad de las decisiones gubernamentales y contribuir a mejorar la calidad de los servicios públicos (Aquije Loayza et al., 2021).
En este sentido, la calidad de vida no debe analizarse únicamente como el resultado de la comparación de indicadores estadísticos, sino como el centro de un proceso de gestión pública orientado a mejorar las condiciones de bienestar de la población en un territorio determinado.
Uno de los elementos más discutidos en la literatura científica sobre el desarrollo local es la noción de territorio, entendido como un espacio que posee características económicas, sociales, culturales y ambientales relativamente homogéneas, donde se producen y reproducen relaciones sociales, productivas e identitarias (Torres Paez, 2016). En este contexto, los gobiernos municipales se convierten en actores fundamentales para la articulación de políticas públicas que permitan reducir desigualdades territoriales y promover procesos de desarrollo inclusivo (OECD, 2020; Pike et al., 2020).
En síntesis, la gestión pública de la calidad de vida en el ámbito municipal se configura como un proceso estratégico para promover el desarrollo territorial sostenible y el bienestar de la población. La revisión teórica realizada evidencia que la calidad de vida constituye un fenómeno multidimensional que integra factores económicos, sociales, culturales, ambientales y subjetivos, cuya mejora depende, en gran medida, de la capacidad de los gobiernos locales para diseñar e implementar políticas públicas contextualizadas y participativas. En este sentido, la gestión pública debe orientarse hacia enfoques integrales que articulen la planificación estratégica y operativa con mecanismos de participación ciudadana, coordinación interactoral y evaluación permanente de los resultados. De esta forma, la Gestión Pública de la Calidad de Vida se consolida como una herramienta fundamental para identificar brechas de bienestar, orientar la toma de decisiones y fortalecer la gobernanza local, contribuyendo al logro de comunidades más equitativas, inclusivas y sostenibles.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Aquije Loayza, M. L., López Malpartida, H. J. C., & Garay Peña, L. E. (2021). Participación ciudadana en los gobiernos locales: Una revisión latinoamericana. Ciencia Latina Revista Científica Multidisciplinar, 5(5), 10070-10091. https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v5i5.1054
Brodny, J., Tutak, M., & Bindzár, P. (2024). Measuring and Assessing the Level of Living Conditions and Quality of Life in Smart Sustainable Cities in Poland-Framework for Evaluation Based on MCDM Methods. Smart Cities, 7(3), 1221-1260. https://doi.org/10.3390/smartcities7030052
Covas, O., Hernández, M., & Rodríguez, L. (2017). Calidad de vida y desarrollo social en contextos territoriales. Ciencias Sociales.
Dobrowolska, E., & Kopczewska, K. (2024). Mapping urban well-being with Quality Of Life Index (QOLI) at the fine-scale of grid data. Scientific Reports, 14(1), 9680. https://doi.org/10.1038/s41598-024-60241-0
Dorling, D. (2013). Population 10 Billion: The Coming Demographic Crisis and How to Survive it. Constable & Robinson. https://www.dannydorling.org/books/10billion/Homepage.html
Fung, A. (2015). Putting the Public Back into Governance: The Challenges of Citizen Participation and Its Future. Public Administration Review, 75(4), 513-522. https://doi.org/10.1111/puar.12361
Mirabal Sarria, Y., & Torres Paez, C. C. (2018). Gestión pública de la calidad de vida en el ámbito local. Editorial Universitaria.
Naciones Unidas. (2000). United Nations Millennium Declaration. https://www.ohchr.org/en/instruments-mechanisms/instruments/united-nations-millennium-declaration
OECD. (2020). A Territorial Approach to the Sustainable Development Goals: Synthesis report. OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/e86fa715-en
Osorio, J. (2016). Calidad de vida y bienestar social: Enfoques conceptuales contemporáneos. Trillas.
Pike, A., Rodríguez Pose, A., & Tomaney, J. (2020). Local and Regional Development (2.a ed.). Routledge. https://www.routledge.com/Local-and-Regional-Development/Pike-Rodriguez-Pose-Tomaney/p/book/9781138785724
Sachs, J. D., Lafortune, G., Fuller, G., & Drumm, E. (2023). Sustainable Development Report 2023. Dublin University Press. https://files.unsdsn.org/sustainable-development-report-2023.pdf
Stiglitz, J. E., Fitoussi, J.-P., & Durand, M. (2018). Beyond GDP: Measuring What Counts for Economic and Social Performance. OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/9789264307292-en
Tonon, G. (2010). Calidad de vida: Un análisis del concepto. Editorial Universidad Nacional de Lomas de Zamora.
Torres Paez, C. C. (2016). Desarrollo territorial y gestión pública local. Editorial Universitaria.
UNDP. (2022). Human Development Report 2021-22. United Nations Development Programme. https://hdr.undp.org/content/human-development-report-2021-22